Sillones y butacas para la tercera edad. Qué tener en cuenta para una correcta sedestación
Los sillones y butacas diseñados para la tercera edad están pensados para proporcionar el máximo confort, seguridad y funcionalidad, teniendo en cuenta las necesidades específicas de las personas mayores en su día a día. Escoger bien este mobiliario es un tema crucial para mejorar su calidad de vida, prevenir problemas de salud y promover el bienestar general, ya que pasan mucho tiempo sentados en ellas. La sedestación, o el acto de sentarse, puede tener implicaciones significativas en la salud de los ancianos debido a su mayor vulnerabilidad a padecer problemas musculoesqueléticos, cardiovasculares y neurológicos.
En las residencias y centros de día, así como en casa, las personas mayores pasan muchas horas sentados, y tan importante es escoger una buena silla o butaca, como hacer cambios de postura frecuentes, evitando rigideces, puntos constantes de presión, y problemas circulatorios, así como animarlos a realizar ejercicios ligeros de movilidad para ayudar a mantener la flexibilidad y la salud genera. Ya que uno de los efectos de la sedestación prolongada es la relajación de la postura, provocando que la persona se hunda en el asiento, cargando todo el peso sobre la columna y la pelvis, y convirtiendo la curvatura en S de la columna en una C. Esta postura incorrecta, también produce compresión en la cavidad torácica y abdominal, perjudicando la respiración, el proceso digestivo y la circulación.
Centrándonos en las sillas y butacas, vamos a detallar las características que deben cumplir éstas, ya que deben estar diseñadas para adaptarse a la anatomía del cuerpo humano, proporcionando soporte adecuado a la espalda, cuello y extremidades.
1. Asiento y respaldo:
El asiento debe tener una altura que permita a los pies tocar el suelo cómodamente, con las rodillas en un ángulo de aproximadamente 90 grados. Facilitando así la estabilidad y reduciendo la presión sobre las articulaciones.
El ancho del asiento debe ser suficiente para acomodar las caderas del usuario, pero sin serlo demasiado para evitar que se deslice o se siente en una postura incorrecta. También debe tener una profundidad adecuada que permita a la espalda estar completamente apoyada contra el respaldo, con un pequeño espacio (unos 5 cm) entre el borde del asiento y la parte posterior de las rodillas, para evitar la presión constante sobre le paquete vascular del hueco poplíteo.
Generalmente priorizaremos buscar un respaldo alto, para permitir que la columna vertebral y la cabeza tengan un soporte adecuado. Ideal si este respaldo no es totalmente recto, si no con una ligera inclinación a posterior para acomodar las curvas de la columna vertebral, incluyendo un soporte a nivel lumbar, qué reducirá el riesgo de dolores de espalda. De esta manera, mejorará la comodidad y ayudará a distribuir el peso corporal de manera uniforme.
2.Reposabrazos:
Permiten ayudar al usuario a apoyar sus brazos para incorporarse y sentarse, facilitando la autonomía de este y ayudando a mantener los patrones naturales de movimiento, tan importantes en estos usuarios.
Estos reposabrazos deben estar a una altura que permita a los brazos descansar cómodamente, con los hombros relajados y los codos formando un ángulo cercano a los 90 grados, evitando que la posición de los hombros se mantenga descendida o elevada.
Éstos deben ser suficientemente amplios para proporcionar soporte, pero no tan anchos que interfieran con la entrada y salida del asiento.
En caso que la persona necesite asistencia en la transferencia, existen butacas con reposabrazos abatibles.
3. Seguridad:
Deberán estar fabricados con materiales resistentes como acero o madera maciza para garantizar la estabilidad y durabilidad. Es importante que las distintas piezas no incorporen salientes, si no que sean cantos y bordes redondeados, sin tornillos vistos, para evitar posibles daños o golpes.
La base de las sillas y butacas a menudo tiene patas antideslizantes para evitar movimientos involuntarios y caídas. La base debe ser estable para que los usuarios puedan sentirse seguros al utilizarlo y apoyarse en ellos.
4. Funcionalidad:
Algunas sillas permiten ajustar la altura del asiento para adaptarse a las necesidades del usuario y facilitar el levantarse y sentarse. Así como permitir ajustar el ángulo del respaldo y a veces del reposapiés, proporcionando diferentes posiciones para descanso o relajación.
Aunque son robustas, muchas de estas sillas y butacas están diseñadas para ser relativamente ligeras y fáciles de mover, facilitando su transporte. La posibilidad de incorporar ruedas en algunos modelos, favorece esta maniobrabilidad, pero es importante que estas ruedas lleven un sistema de bloqueo. En todo caso, las patas o ruedas idealmente deben ser lo suficientemente altas para permitir el paso de las patas de una grúa.
5. Materiales de Fácil Limpieza:
Telas y materiales fáciles de limpiar y mantener, a menudo con propiedades anti-manchas y resistentes al desgaste. Ideal si son materiales no porosos y resistentes a la humedad, pero a la vez transpirables, evitando la acumulación de calor y humedad, lo cual puede ser especialmente importante para prevenir úlceras por presión en ancianos con movilidad reducida.
Algunas incluyen fundas desmontables y lavables para facilitar la limpieza.
El asiento y el respaldo deben ser de un material adecuado para proporcionar confort y reducir la presión en las prominencias óseas, utilizando materiales de alta densidad. Deben ser firmes y cómodos, para evitar que la persona se hunda en ellos dificultando la incorporación.
En Karinter disponemos de varios modelos con diversas opciones. Si necesita más información sobre los modelos disponibles, consulte nuestra página web www.karinter.com o envíenos un correo electrónico a info@karinter.com
Cuando lo necesite, no dude en consultarnos para ayudarle a escoger las mejores opciones para usted.
Sílvia Ibañez
Fisioterapeuta col. nº 2651
Especialista en ayudas técnicas y movilización
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